Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Así gritaban todos, grandes y pequeños, al paso de Lanzarote, que sentía una gran vergüenza por lo que decían y le pesaba que lo consideraran su señor, aunque bien lo había merecido. Cuando Lanzarote llega a la calle se la encuentra cubierta de telas de seda y de palios, encortinada para él y en su honor. Lo reciben con tan gran fiesta como pueden y lo desarman, dándole un vestido completamente nuevo de tela de seda roja. Después de vestirse y arreglarse, pide ver a los tres prisioneros que estaban armados de la misma forma, pues deseaba mirarlos durante todo el día, ya que lo habían hecho muy bien en el combate, y eran los tres hermanos. Van a buscarlos de inmediato y, al verlos llegar, los reconoce sin dificultad, pero como no quería que lo conocieran, ordenó que se los llevaran. Siente tanto haber estado contra ellos en esta batalla, que no sabe qué hacer: tenía un gran amor a Gueheriet, y por otra parte, lo siente mucho por el afecto que tiene a su hermano Galván; ordena que les hagan los mayores honores posibles, «pues os aseguro que son muy valientes, de alto linaje y buenos caballeros. Sabed que si pensara que estaban contra vosotros, no hubiera tomado el escudo para causarles daño».