Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces los sacan de la prisión y los ponen en una habitación elegante y hermosa, haciendo que le curen las heridas a Gueheriet y haciéndole todo el bien que pueden: por amor a Lanzarote, que así se lo había rogado, les hicieron grandes honores.
Aquella noche fue muy grande la alegría y la fiesta que hubo en el castillo, y no es necesario preguntar si Lanzarote fue bien servido; lo acuestan a gusto y con gran honor. Por la mañana, después de oír misa, fue a la vieja que lo había llevado a aquel lugar y le preguntó:
—Señora, ¿ya he cumplido con la promesa que os hice?
—Señor, sí.
—Os ruego, pues, por la cosa que más queráis, que no le digáis mi nombre a nadie que os lo pregunte, ni deis a entender quién soy. ¿Sabéis por qué lo digo? Esos tres caballeros prisioneros son hermanos de mi señor Galván y los quiero tanto que no querría que supieran que he combatido contra ellos, pues quizás me odiarían; por eso no quiero que sepan mi nombre.