Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por el nombre de Dios, doncella, si queréis hacer eso, os prometo como leal caballero que regresaré al castillo el dÃa fijado, os libraré del caballero, y recibiréis vuestra tierra, si no hay más impedimentos que los que me habéis dicho.
—No hay más.
—Entonces os prometo que mantendré esas condiciones.
—Yo os prometo lealmente que esta noche os sacare de aquÃ.
De esta forma se dan garantÃas los dos; la doncella se marcha y Lanzarote queda alegre y contento por lo que la joven le habÃa prometido. Cuando ya habÃa anochecido un poco y los del lugar se habÃan acostado y dormido, la doncella abre la puerta de la habitación, se dirige a Lanzarote y le dice:
—Señor, seguidme.
Lanzarote se levanta, la sigue y la doncella lo lleva a una habitación, cerca de un jardÃn; le da comida y después le entrega buenas armas y buen caballo. Cuando ya estaba dispuesto a montar, le dice a la doncella:
—Decidme de qué torneo hablaban anoche los caballeros después de vÃsperas.