Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por nuestra fe, decÃs algo admirable y si es tal como nos habéis contado, merecerÃa la pena ir a cien leguas para verlo.
—Lo han hecho ya muchas veces: yo he visto llevar a cabo una búsqueda por él en la que participaron hasta sesenta y cinco caballeros, valientes y atrevidos; lo buscaron durante un año entero para verlo, y ninguno de ellos lo consiguió en esa ocasión. Todos cabalgaron más de mil leguas y no lo encontraron.
Cabalgan hasta que llegan a la abadÃa en la que Lanzarote estaba; allÃ, desmontan. El criado se adelantó y le dijo a la doncella:
—Señora, ha venido mi señor el rey.
La joven sale a su encuentro y, tomándolo por la mano, lo acompaña a la habitación en la que estaba Lanzarote, que no dormÃa. Al ver llegar al rey Bandemagus, se pone en pie y corre a su encuentro echándole los brazos al cuello y dándole la bienvenida; luego, se dirige a los demás y les muestra buena cara. El rey se humilla y le dice que es su servidor y su amigo.
—Señor —le contesta Lanzarote—, por el amor de Dios, nunca me digáis tales palabras, pues de ninguna otra manera me podrÃais enfadar más, ya que un rey no debe ser servidor de tan pobre caballero como yo, sino su señor y su jefe.