Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, no sois tan pobre como para que yo no cambiara la mitad de mi riqueza por la vuestra, con tal de que me dierais compañía.
—Señor, dejemos esas palabras, pues no hay comparación entre un pobre caballero y un rico rey poderoso, pero decidme cómo os ha ido desde que no os veo.
—Señor —le contesta el rey—, desde entonces he tenido muchos deseos de veros. Ayer mismo, cuando mis hombres dieron la vuelta en el campo de batalla, os eché mucho de menos, pues si os hubiera tenido conmigo, sé que todos los otros habrían sido derrotados. Os ruego por Dios y por amor y para que sea amigo vuestro el resto de mi vida, que nos ayudéis mañana a vencer el gran orgullo.
Le contesta que lo hará con mucho gusto.
—Pero os pido —añade— que no me deis a conocer a ningún hombre mañana, pues si fuera reconocido, me enfadaría pronto.
—Así me ayude Dios, nadie tendrá noticias de esto.
Lanzarote le contesta que irá, pues, muy contento.