Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago En esto, sale un gran caballero que llevaba abundante compañía y era uno de los hombres más hermosos que Lanzarote había visto nunca, desde que se marchó de Camalot, y parecía hombre muy noble. Al verlo llegar, se levantan todos y le dicen a Lanzarote:
—Señor, aquí llega el rey.
Lanzarote se pone en pie y le da la bienvenida; el rey le devuelve el saludo y le echa los brazos al cuello, diciéndole:
—Señor, hemos deseado tanto veros y teneros, que gracias a Dios ahora estáis con nosotros. Sabed que os necesitábamos mucho, pues nuestro país ha sido devastado y arrasado, y los pobres han perdido sus haberes: ya es hora que, si Nuestro Señor quiere, sus pérdidas sean restituidas y sus bienes devueltos, después de la gran escasez que han pasado.
Se sientan uno al lado del otro, y el rey le pregunta de dónde es y cómo se llama.
—Lanzarote del Lago.
—Decidme, el rey Ban, aquel valiente que murió de dolor, ¿no era vuestro padre?
—Señor, sí.
—Por mi fe, entonces estoy seguro que por vos o por vuestra descendencia será liberado este país de las extrañas aventuras que en él ocurren día y noche.
Se acerca en esto una dama de tanta edad que podría tener cien años; llama al rey y le dice: