Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De esta forma quedan juntos el mejor caballero y el más hermoso de cuantos existÃan y la doncella más bella y de linaje más elevado que habÃa en aquel tiempo; se desean por razones distintas, pues ella no lo quiere tanto por su belleza, ni por lujuria ni por fuego de la carne como por recibir el fruto que restaurará la primitiva belleza de toda la tierra, que por el doloroso golpe de la Espada del Extraño Tahalà habÃa quedado devastada y arrasada, tal como cuenta claramente la Búsqueda del Grial. Lanzarote la deseaba por otra razón, pues no la codiciaba por su belleza, sino porque pensaba que fuera su señora la reina y por eso se encendió y la conoció como Adán a su mujer, pero no exactamente del mismo modo, pues Adán conoció a su mujer lealmente y por orden de Nuestro Señor; y Lanzarote conoció a la doncella mediante el pecado y de forma ilÃcita, contra Dios y contra la Santa Iglesia; pero el Señor en quien habita toda compasión y que no juzga según los hechos de los pecadores, consintió esta unión para provecho de los de aquella tierra, pues no deseaba que vivieran siempre en el destierro: permitió que engendrara y concibiera tal fruto que por él la flor de la virginidad que allà se habÃa corrompido y violado se recuperó mediante otra flor con cuya virtud y ternura se llenaron y saciaron muchas tierras; pues según nos cuenta la Historia del Santo Grial, de la flor que se perdió surgió Galaz el Virgen, el buen caballero, el que puso fin a las aventuras del Santo Grial y se sentó en el Asiento Peligroso de la Mesa Redonda, en el que ningún caballero se habÃa sentado sin morir. Y del mismo modo que el nombre de Galaz se habÃa perdido en Lanzarote por culpa de la lujuria, asà fue recobrado en éste por razones carnales: pues fue virgen en voluntad y obra hasta su muerte, tal como cuenta la historia. De esta forma fue recobrada una flor por una flor, pues al nacer, la flor de la virginidad se apagó y quedó marchita; el que después fue flor y espejo de caballerÃa, surgió en aquella unión; y si la virginidad fue marchita al ser concebido, tal falta quedó recompensada en su vida por la virginidad que él mismo devolvió sana y completa a su Salvador cuando abandonó la vida; y también lo hizo por los grandes bienes que realizó mientras vivió.