Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Le dice su nombre y cuando Boores oye que es mi señor Yvaín, le intenta rendir su espada, pero él no quiere cogerla de ninguna forma, pues era muy cortés, y le contesta que no tendrá ese honor, pues no es justo; «sois vos quien debéis tener la mía, buen señor, pues me habéis hecho combatir hasta el final».
Se desatan los yelmos y se muestran gran alegría, como quienes mucho se amaban, sentándose en la hierba y examinándose las heridas uno a otro; mi señor Yvaín le pide noticias de Lanzarote y él le cuenta lo que sabe, diciendo que lo dejó muy enfermo, envenenado, y le dice el motivo del envenenamiento.
—Por Dios —dice mi señor Yvaín—, en la corte pensábamos que hubiera muerto, pues la reina nos lo ha dado a entender, y para saber la verdad nos hemos puesto en marcha diez caballeros de la Mesa Redonda, y hemos jurado sobre sagrado que no regresaremos a la corte hasta que sepamos noticias ciertas.
—Por Dios, no ha muerto, sino que está completamente curado, que yo sepa.
Entonces se les acerca el enano y le dice a mi señor Yvaín: