Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después, se marcha de allí; era ya noche oscura. Cabalga hasta donde cree que puede encontrar gente, derriba ante sí tiendas, pabellones y estrados y destruye todo lo que alcanza, matando caballeros, damas y doncellas, y no siente por nadie más compasión que si fueran perros. De tal forma va el gigante durante toda la noche sin cesar de dar muerte a todos cuantos encuentra. Ya cerca del día, se queda dormido junto a una fuente que manaba en un valle.
Mi señor Yvaín había dejado a las doncellas que lo habían retenido en la fuente a cenar con ellas y cabalgó el resto del día sin detenerse hasta llegada la noche. Entonces fue a un terreno pantanoso en el que había una torre; se dirige allí en busca de alojamiento, pues ya era hora. En ella se encuentra con el puente levantado; llama hasta que un criado va a él y le pregunta qué desea.
—Buen amigo —le contesta mi señor Yvaín—, soy un caballero andante que tengo necesidad de alojarme. Decídselo al señor o a la dama, por si me pueden dar albergue esta noche.
El criado le contesta que espere hasta que lo haya preguntado. Se dirige a su señor y le cuenta todo; el señor le responde que sí, si no es el desleal caballero que ha entregado la tierra a la destrucción.
—Por mi fe —le contesta el criado—, lleva un escudo blanco moteado de negro.