Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De esta forma esperan hasta las octavas de la Magdalena, en que el torneo debía tener lugar. Lanzarote, que dejó a los que había liberado del baile, tomó un criado y lo envió al ermitaño con el que había estado la noche anterior; le hizo saber la verdad, de cómo le había ido todo y le pidió que quitara el cartel que había escrito encima del poyo, pues ya había terminado la aventura en la que quedaban los caballeros. Cuando el santo ermitaño oyó la verdad, se puso muy contento y quitó de inmediato las letras, tal como Lanzarote le había pedido.
Lanzarote cabalgó durante todo el día por el bosque, hasta la hora de prima en que se encontró con un caballero armado con todas las armas, montado sobre un gran caballo veloz y fuerte. Lanzarote lo saluda al acercarse a él, pero éste no le contesta nada, sino que le pregunta:
—Señor caballero, ¿quién sois?
Le contesta que es un caballero de la casa del rey Arturo:
—Y me llamo Lanzarote del Lago.
—Por mi cabeza, en mala hora vinisteis por este camino, pues moriréis antes de que el día termine.