Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Ay, Fortuna, qué falsa y esquiva eres; cambias como el viento! Eres muy traidora y desleal, pues me habÃas hecho subir por encima de todos los hombres en belleza y en valor y en todas las demás virtudes por las que se debe ser alabado, y ahora me habéis hecho caer con tanta fuerza que no puedo morir sobre la tierra, como los animales mudos, sino que me habéis escondido en el lugar más profundo de todos los sitos desagradables que tenéis. Antaño me pusisteis en vuestra rueda mayor, y ante mà sujetabais el espejo de todas las felicidades en el que yo me miraba y me veÃa tan bien que no debÃa estimar en nada a cualquiera que se me comparara; ahora me habéis hecho todo lo contrario, pues me veo como el más desdichado y el más desafortunado que existe, pues no puedo tener ni siquiera mi propia voluntad, como tendrÃa el más pobre de los hombres: por rico me considerarÃa y no me quejarÃa de mi destino si los pájaros del aire, las cornejas y las garzas o los animales del bosque, los leones o los osos hubieran comido de mi carne y se hubieran saciado, de forma que el resto no se hubiera perdido demasiado. Pero mi fin será tal que los animales más viles que salen de la tierra se comerán mi carne y mis huesos. ¡Ay, Dios, preferirÃa no haber sido concebido ni engendrado antes que llegar a tan desgraciado final!