Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero —le dice—, ¿no queréis decirme vuestro nombre?
—No, señora.
—Os ruego por la cosa que más queráis en este mundo que os quitéis el yelmo, para que os pueda ver al descubierto.
Al oÃr estas palabras, Lanzarote lo siente tanto que no puede más y se quita el yelmo. Cuando Morgana lo ve, lo reconoce.
—Lanzarote, ojalá os hubiera reconocido anteayer tan bien como ahora. Pero no os reconocÃ, porque estabais con la cabeza rapada; fuimos engañados de mala forma.
—Señora, estoy libre; mala recompensa tengan todos a los que esto les pesa. Asà me ayude Dios, si no fuerais mujer, tomarÃa tal venganza que jamás volverÃais a perjudicar a un caballero andante ni a ningún valiente, pues en vos no hay más que deslealtad y traición.
—Lanzarote, eso ya me lo habéis dicho. Os prometo lealmente que no veréis pasar este año sin arrepentiros de lo que habéis dicho, más que de cualquier cosa de las que habéis hecho.