Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago No tardó mucho en llegar la reina tras oír la orden del rey Arturo, sino que acudió muy deprisa, llevando un gran séquito de hermosas damas y doncellas. Al llegar a la sala, se levantaron todos en su presencia y el caballero se dirigió hacia ella, se arrodilló, con la cabeza de la doncella colgada del cuello, tal como Lanzarote se la había puesto, y con el yelmo en la cabeza; se desata el yelmo y lo coloca en el suelo y se quita la cabeza que le colgaba del cuello, y, luego, saluda a la reina, diciendo: