Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Entonces, podéis decirle a mi señora la reina que haré todo lo que pueda en lo que me pide y que esté segura que si puedo, en mala hora decidieron tal cosa los de la corte, pues se les volverá en afrenta.
A continuación se marcha la doncella; era muy temprano todavía; cabalgó hasta que llegó a los estrados de la reina, que estaban en medio del campo, y la reina había llegado ya allí con más de quinientas damas y doncellas, que todas habían acudido a ver el torneo en el que estarían los caballeros más valientes del mundo; todas iban vestidas y engalanadas con tanta riqueza que era algo admirable ver. Cuando la reina vio llegar a la doncella salió a su encuentro alegre y contenta, pensando que le traía noticias que le iban a agradar. La doncella descabalgó y la reina se la llevó a un lado y le preguntó por las noticias.
—Señora, he hablado con mi señor Lanzarote, que me ha dicho que hará todo lo que pueda en lo que le habéis pedido.
—Dios, qué ganas tengo de verle. ¿Cuándo llegará el más hermoso de todos y el mejor de los buenos?
Dijo esto en voz tan baja que la doncella no pudo oírla. Entonces le pregunta la reina cómo podrá reconocerlo.
—Señora, trae armas rojas y escudo del mismo color, y no creo que tarde mucho.