Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, si me seguÃs, los veréis vencidos en muy poco rato.
—Id, que os seguiré adonde vayáis.
Se meten en donde más gente hay y comienzan a golpear por delante y por detrás, dando grandes tajos a todos los que encuentran, matando caballeros y caballos y arrancando yelmos de las cabezas y escudos de los cuellos; hacen tales proezas y gracias a los suyos, que ganaron en valor al verlos, que toda la fuerza que se enfrentaba con ellos quedó vencida, de forma que los reyes y los condes tuvieron que volver la espalda y dejar vacÃa la plaza, pues ven que los caballeros de la casa del rey Arturo son más valientes de lo que se imaginaban y que nadie podrÃa creerlo sin verlo. Las damas y las doncellas que estaban apoyadas en las ventanas de los estrados hablaban mucho y decÃan que mi señor Galván era muy valiente y que merecÃa el premio del torneo.
—Y de Boores —pregunta la reina—, bellas damas, ¿qué decÃs? ¿No os parece que es más digno de alabanza, por su actos, que mi señor Galván?
—Señora, Boores es tan joven que no podemos contraponerlo a mi señor Galván.
Poco le importa a la reina lo que dicen las damas, pues no ve a aquél por el que el torneo fue emprendido y convocado; mira arriba y abajo, pero no lo ve ni cerca ni lejos; de esta forma espera hasta la hora de tercia más o menos.