Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, tengo que hablar con él y si no me lo permitÃs, perderá más de lo que podrÃa recuperar el resto de los dÃas de vuestra vida.
—Por Dios, no querrÃa que perdiera nada y por eso os permitiré que habléis con él. Quiera Dios que no se enfade y que no le venga ningún mal.
Lo lleva al pabellón, donde encuentra a Lanzarote profundamente dormido; se sienta delante de la cama y espera tranquilamente a que se despierte. Cuando despertó, estaba sano y fuerte, aunque le dolÃan los golpes que habÃa dado y recibido durante el dÃa. Lanzó un gran gemido y dijo:
—Ay, Dios, ¿dónde estoy?
Abrió los ojos y al ver a Boores se pone muy contento, dándole la bienvenida, a lo que éste le contesta que Dios lo bendiga. Entonces Boores le pregunta cómo le ha ido y Lanzarote responde que gracias a Dios bien, pues está sano y salvo, aunque ha estado muy enfermo durante todo el dÃa, pero no se atreve a decir porqué.
—Buen señor —le dice Boores al rey Bandemagus—, retiraos un poco hasta que le haya dicho por qué he venido aquÃ.