Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Tal era la vida que llevaba la reina Elaine de Benoic en el Monasterio Real y Nuestro Señor le mostró que le agradaban sus servicios, pues ella se mantenía relativamente gruesa en el rostro, blanca y sonrosada, y tan hermosa que cualquiera pensaría que no llevaba a cabo ni la séptima parte de los sacrificios que hacía. Mantuvo este tipo de vida durante mucho tiempo, mientras que su hermana Evaine, que era de complexión más débil y peor, tenía que acostarse enseguida y cuando se levantaba parecía que se fuera a morir; otras veces se levantaba a maitines y a cantar las demás horas, pero se le notaba en el rostro el cansancio del cuerpo, pues lo tenía delgado y pálido, y tenía la voz tan apagada y débil que cuantos la oían pensaban que moriría de inmediato.
Cuando supo que sus hijos habían desaparecido y que no se había vuelto a tener noticias de ellos, empezó a empeorar día tras día, y no pudo levantarse de la cama, pero todos los días le rogaba a Nuestro Señor que, antes de que abandonara este mundo, le permitiera saber noticias ciertas de sus dos hijos, y si estaban vivos; si habían muerto no quería saberlo, pues deseaba morir con el espíritu tranquilo, de modo que ninguna calamidad de la tierra acelerara su fin.