Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le dice el rey—, por Dios no juguéis, pues sólo servirÃa para que os enfadarais.
—Señor —contesta Lanzarote—, no me enfadaré, por Dios, si recibo mate, y tampoco seré el primero en recibirlo y por eso no me importa ser matado.
Coloca las piezas delante de él y juega tan hábilmente que todos los que lo ven se sorprenden; lleva el juego de tal forma con fuerza e ingenio que hace que las piezas reciban mate y gana la partida gracias a su habilidad.
Se santiguan todos los que están presentes por lo sorprendidos que se quedan, pues no pensaban que nadie pudiera saber tanto. Ese mismo dÃa después de comer, el rey Arturo llamó a todos los compañeros de la Mesa Redonda y cuando estuvieron todos presentes, hizo que se sentaran. Entonces, llamó a los clérigos que ponÃan por escrito las aventuras y después de que tomaran asiento, trajeron los Evangelios para que juraran y le dijo el rey a Lanzarote ante todos:
—Lanzarote, cuando os marchasteis de aquà no hicisteis ningún juramento por el que os debiéramos creer cuando regresarais y habéis encontrado numerosas aventuras desde que os marchasteis, que queremos oÃr. Pero antes juraréis sobre sagrado que no diréis nada que no sea verdad, y que por más vergüenza que podáis recibir por ello, no ocultaréis ninguna de las aventuras que os han ocurrido.