Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, sé que sois tan valiente y tan discreto que más valéis por vuestro buen sentido que otro por su valor; con mucho gusto se lo rogaré, y creo que cumplirá mi voluntad.
Lanzarote va a la habitación del rey, que ya se habÃa levantado y se disponÃa a ir a la iglesia, Lanzarote lo saluda diciéndole que Dios le dé un buen dÃa.
—Por Dios, señor —le contesta el rey—, sed bien venido. ¿Por qué madrugáis tanto?
—Porque no podÃa dormir. Señor, uno de nuestros compañeros de la Mesa Redonda ha muerto hoy y el rey Bandemagus me ha pedido que os ruegue que lo recibáis como compañero en el lugar del caballero que ha muerto, si es que creéis que es digno por sus hazañas y no por su linaje, para formar parte de la Mesa Redonda.
—Ciertamente será según vuestra voluntad, pues es tan prudente y tan valeroso que es justo que se siente en la misma fila que los demás, y vos sois tan compañero y señor como yo mismo, y por vuestro juramento, igual que por el mÃo, sabéis que no podéis hacerlo por amor que le tengáis, si no lo merece, y no podréis echarlo tampoco por odio que le tengáis.