Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras tanto, el fuego se había prendido en el castillo, y era tan enorme que resultaba admirable. Los cinco compañeros que iban persiguiendo a los del castillo los golpean y matan hasta que tienen que meterse entre las llamas. Entonces Lanzarote cogió a uno de los caballeros, le arrancó el yelmo de la cabeza y, levantando la espada, le amenaza con matarlo si no le lleva adonde pueda encontrar al señor de allí.
—Señor, por amor de Dios, mirad dónde lo tiene uno de vuestros compañeros.
Lanzarote mira y ve que Boores lo tenía sujeto y le había arrancado de la cabeza el yelmo; pica espuelas hacia allí y lo golpea de tal forma que hace que le vuele la cabeza. Los otros, al ver muerto a su señor, se dan a la fuga, refugiándose donde creen que pueden salvarse. Cuando Lanzarote ve que los han derrotado, reemprende su camino con los otros compañeros y se dirigen a la puerta, que encuentran cerrada.
—Por Dios —dice Lanzarote—, creían que nos tenían encerrados, pero han pagado cara esta prisión.
Abren la puerta y salen; no habían avanzado mucho cuando el castillo quedó arrasado y reducido a cenizas, y sus hermosas riquezas convertidas en nada; hubo muchos hombres muertos, pues unos fueron matados y los otros se quemaron.