Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero, no os aprecian tanto como para dignarse en daros alojamiento a vos y a vuestra compañÃa, pues el señor del castillo os odia a vos y a todos los de la casa del rey Arturo, y a pesar vuestro tiene prisionero a un caballero de la Mesa Redonda.
—Por Dios —responde Lanzarote—, ese caballero no es tan cortés como otros que he visto, y ya que nos prohÃbe alojarnos, no quiero dormir allÃ; pero tendrá que devolvernos a nuestro compañero que tiene en su prisión, quiera o no lo quiera.
—Ciertamente —responde el rey Bandemagus—, hace mucho tiempo que no oÃa hablar de caballero más felón: estarÃa de acuerdo en hacerle pagar cara su felonÃa.
—Esperad —dice Boores— hasta que sepamos qué nos contesta, y según eso obraremos.
Entonces se dirigen al caballero, llegando a caballo hasta el mismo puente. Lanzarote no lo saluda, sino que le dice:
—Buen señor, os habÃamos pedido mediante nuestro escudero que nos dierais alojamiento, pero parece que no os agrada. Por eso lo vamos a dejar estar; pero querrÃamos pediros que nos entregarais a uno de nuestros compañeros, y que lo hagáis de buena gana antes de que nosotros vayamos más lejos.