Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi fe, nunca vi a nadie, fuerte o débil, que supiera de esgrima como este gigante, pues debe haber recibido más de cien golpes en el escudo, que a cualquier otro le habrÃa causado la muerte: ciertamente os digo que si tuviera el yelmo en la cabeza no podrÃa ser vencido por nadie de nuestra compañÃa.
Continúa el enfrentamiento hasta que Boores empieza a cansarse; entonces va contra el gigante y le lanza un golpe tan bien centrado que le corta la nariz y el labio, de modo que los dientes se le ven por debajo y por arriba. Al encontrarse en tal estado, lo siente tanto que se dispone a cobrar la sangre: arroja el escudo al suelo junto con la espada para sujetar a Boores con los brazos. Cuando Boores lo ve venir, tira también su escudo, y sujetando la espada, golpea al gigante con las dos manos, alcanzándolo al descubierto con tan gran golpe que le parte la cofia de hierro y le hunde la espada hasta la nariz, haciéndolo caer al suelo en medio de la angustia de la muerte.