Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lo lleva adonde están presos, abre la puerta: era una gran sala a la altura del suelo, en la que habÃa más de sesenta ventanas enrejadas que abrÃan a un jardÃn y que daban una gran claridad. Después de abrir la puerta, Gueheriet entra y saluda. Los caballeros se ponen en pie al verlo, pues no lo habÃan reconocido; él les pregunta dónde están los compañeros de la Mesa Redonda. Entonces se adelantan Héctor de Mares y Lionel y los demás compañeros de la búsqueda, y cuando Gueheriet los ve se quita el yelmo de la cabeza y se da a conocer a todos ellos, que corren a abrazarle, mostrándole gran alegrÃa. Entonces les dice:
—Señores, mi señor Lanzarote del Lago os saluda, tanto a los que no conoce como a los que son amigos suyos, y os hace saber que os podéis ir de aquà cuando deseéis, pues estáis libres, ya que ha vencido con las armas al que os tenÃa prisioneros; se ha marchado con una doncella que lo lleva. Me ha enviado aquà a que os deje libres: podéis iros cuando queráis, pues no encontraréis a nadie que os retenga contra vuestra voluntad, ya que el gran caballero yace muerto por la espada de Lanzarote delante de la fuente.