Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor, si hubiera dicho que era mi hermano, él, que es tan valiente y esforzado, quizá no se hubiera dignado en creerme y no pensarÃa que fuera verdad: yo hubiera tenido gran vergüenza si me hubiera rechazado como hermano. Pero ahora que sabe la verdad por otra persona distinta de mÃ, podré darme a conocer a él, si Dios permite que lo encuentre temprano o tarde, y eso será pronto, pues en cuanto tenga caballo no me detendré hasta haberlo encontrado, y si se lo toma a mal, le recompensaré según su voluntad.
Cuando Lionel oye estas palabras extraordinarias, se pone muy contento; abraza a Héctor y le muestra una gran alegrÃa, diciéndole:
—Por Dios, Héctor, mal primo tenÃa en vos, pues tanto me lo ocultasteis.
—Buen señor, vos sois noble e importante, ya que procedéis de reyes y reinas, mientras que yo soy pobre en comparación con vos, y de tan bajo linaje por parte de mi madre que no pensarÃa nunca que me reconocerÃais como primo de no ser por vuestra propia amabilidad.
—Estáis bromeando —le contesta Lionel—; pero por mi cabeza, si lo hubierais dicho en algún momento no os lo hubiera agradecido, pues pensarÃa que lo decÃais porque yo no tengo ni un pie de tierra. Si Dios quiere y mi primo, el rey Claudás se arrepentirá, según creo, y tendrá recompensa como traidor que le ha quitado la tierra a un noble.