Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Durante toda la semana permanecieron allí, y el conde del Parque, que estaba a tres leguas, fue a verlos: se puso muy contento cuando supo que Teriquám había muerto y encontró a un hermano suyo, al que no había visto desde hacía más de medio año: le mostró una gran alegría y un gran gozo. Cuando supo que los caballeros se habían quedado porque no tenían caballos, hizo que cada uno de los de la casa del rey Arturo recibiera un caballo bueno y fuerte, y a los demás también les dio caballos, pero no eran tan buenos.
Los compañeros de la casa del rey Arturo le dieron en recompensa por el servicio el castillo de Teriquám y todas sus pertenencias que quedaban dentro de la muralla. Luego se marcharon tan pronto como Gueheriet se curó y tomaron el camino por el que la doncella se había llevado a Lanzarote. Cabalgaron juntos hasta que llegaron a un camino ancho que había en el bosque.
—Buenos señores —dice Gueheriet—, aquí tenemos que separarnos, y como no sé si encontraremos todos a Lanzarote, os convoco para que estéis en la fiesta de Todos los Santos en el Castillo del Paso, que está a la entrada de la Tierra de los Jayanes, por la parte de Gorre; os digo que estéis ahí porque ese mismo día estará Lanzarote.
Todos dicen que estarán si pueden; luego se separan y emprenden cada uno su camino.