Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi cabeza, nuestras pócimas han tenido efecto; creo que Lanzarote no volverá a tener fuerzas para levantarse. Id a él y preguntadle cómo está; procurad no decirle que está prisionero, pues pienso que si lo supiera, morirÃa de dolor.
La doncella le responde que no le dirá nada; abre la puerta de la habitación en la que Lanzarote estaba y lo encuentra pálido y débil; le pregunta cómo está y él le responde que muy enfermo y desmejorado, hasta tal punto que no podrÃa cabalgar en modo alguno.
—Descansad, pues no os iréis hoy si estáis tan débil como decÃs.
—Ciertamente, aunque quisiera no podrÃa cabalgar.
Lanzarote permaneció de este modo durante todo el mes antes de enterarse de que estaba prisionero; al cabo de este tiempo estaba completamente curado. Cuando Morgana lo supo, se quedó sorprendida y se preguntaba cómo podrÃa ser. Mientras tanto, Lanzarote le pregunta a la doncella cuándo lo llevarÃa adonde le habÃa dicho, y ésta le contesta que en modo alguno puede salir, pues tiene que permanecer prisionero. Al oÃr estas palabras, siente un gran dolor y responde:
—Doncella, ¿por qué me habéis traicionado?
—Por mi fe, tuve que hacerlo o de otro modo habrÃa muerto.
—¿Por qué me tenéis prisionero?