Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Le pide entonces al hombre que estaba pintando que le dé los colores para dibujar una imagen en la habitación en la que está y éste le contesta que con mucho gusto. Se los da y le entrega los instrumentos necesarios para llevar a cabo tal menester. Lanzarote lo toma todo y vuelve a cerrar la puerta tras él para que nadie vea lo que va a hacer. Empieza entonces a pintar primero cómo su Dama del Lago lo envió a la corte para ser caballero novel y cómo llegó a Camalot; cómo se quedó sorprendido por la gran belleza de su señora cuando la vio la primera vez y cómo acudió en socorro de la doncella de Nohaut. Tal fue el día de Lanzarote; las imágenes estaban tan bien hechas y con tanta perfección como si durante todos los días de su vida se hubiera ocupado de ese oficio. Morgana fue a verlo a medianoche, como hacía todas las noches, al quedarse dormido, pues lo quería tanto como cualquier mujer podría amar a alguien por su gran belleza; siente que no quiera amarla, pues ella no lo tenía prisionero por odio, y pensaba vencerlo por cansancio, después de haberle rogado muchas veces; pero Lanzarote no le hacía caso. Cuando vio las pinturas se dio cuenta de su significado, pues había oído decir cómo llegó a la corte y con qué vestidos.
Entonces le dice Morgana a la que había llevado a Lanzarote: