Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se separan y Lanzarote cabalga hasta que le anochece a la entrada de un bosque; no quiso entrar porque ya era tarde y no sabría seguir el camino: desmonta bajo un olmo, se quita el escudo del cuello y le retira el freno al caballo y le quita la silla; luego se quita el yelmo de la cabeza, ya que no puede hacer nada mejor. No tardó mucho en quedarse dormido de cansancio; mientras dormía, pasó por allí delante un caballero en una litera llevada por dos palafrenes; iba herido y la litera estaba cubierta por un jamete muy rico. Con el caballero había dos escuderos. Al ver a Lanzarote que dormía, el caballero se dirige hacia allí porque quiere saber quién es; lo despierta y Lanzarote se pone en pie, saludándolo. El caballero le pregunta qué espera a aquella hora en ese lugar y él le contesta que no espera nada, «pero la aventura me ha traído hacia aquí y no quería entrar en el bosque porque ya había oscurecido y podía perder el camino».
—¿Qué buscáis?
—Voy buscando a alguien que me dé nuevas de los caballeros andantes de la casa del rey Arturo, de los que hay algunos en esta tierra según he oído decir.
—Por Dios, si me seguís os mostraré a uno que yace enfermo en mi casa.
—Por Dios, os seguiré ya que me decís tal cosa.