Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Con mucho gusto. Anteayer, el día de Pascua, iba cabalgando por el Bosque Peligroso a solas, bien armado; me encontré con un caballero que me atacó y yo me defendí con todas mis fuerzas hasta que conseguí derrotarlo, y lo hubiera matado si no se hubiera dado a la fuga. Lo seguí hasta que lo alcancé en una fuente en donde estaban bañándose dos doncellas de gran belleza; la mayor tenía un arco tensado con la flecha empulgada. Al ver que yo me disponía a matar al caballero, me disparó, alcanzándome con la flecha en el muslo, de forma que la punta salió por la otra parte. Al sentirme herido piqué espuelas dispuesto a matar a las doncellas, pero mi caballo cayó en un gran foso y yo fui por encima de él al otro lado: quedé en tal situación, por la herida y por la caída, que pensé que iba a morir allí mismo; estuve desmayado un buen rato. Cuando volví en mí, miré a la fuente, pero no vi ni a las damas ni al caballero, ni mi caballo, que había huido cuando yo caí. A pesar de todo, intenté levantarme, pero tenía tal dolor que no podía moverme ni aunque fuera a morir; me acosté bajo una encina y no tardó en llegar una de las damas más hermosas que he visto y que me preguntó qué hacía allí.
—Doncella, me muero.
—Por Dios, no os moriréis, pero estaréis débil hasta que la flecha se os quite.