Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, sÃ; acudimos de tal forma que no faltó nadie de los que estaban en la búsqueda más que vos y vuestro primo Boores, y si vos hubierais acudido, podrÃamos haber regresado a la corte todos juntos, y sin embargo fracasamos en nuestra búsqueda, ya que vos no vinisteis y por eso volvimos a empezarla y fijamos como término para regresar allà el dÃa de la Magdalena. Llegado el plazo, sólo acudieron tres compañeros nuestros: Aglován, Mordret, el hermano de mi señor Galván, y yo mismo. Al ver esto, no nos atrevimos a regresar a la corte y reemprendimos una búsqueda que todavÃa dura y no sé si los demás han muerto o están prisioneros.
—Por Dios, bien veo que si se han perdido ha sido por mÃ. Pero si Dios quiere pronto tendré noticias, pues ya que ahora estoy libre, no cesaré de cabalgar hasta que los haya encontrado. Decidme dónde fuisteis herido de esa forma y quién os hirió.
El rey le contesta que habÃa sido herido en un torneo y que hubiera muerto, pero tuvo un médico tan bueno que lo habÃa curado.
—En breve podré cabalgar, según creo.
—Señor, ahora tengo que irme de aquÃ, pues hay un asunto que tengo que resolver; os encomiendo a Nuestro Señor para que os dé salud, y que no os pese, por Dios, si no me quedo a daros compañÃa, pues tened por seguro que lo harÃa con mucho gusto si pudiera.