Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se van entonces Sarraz, el criado y los dos escuderos por la senda de la derecha. Lanzarote emprende el camino de la izquierda, fingiendo no querer ir con ellos; pero tan pronto como se alejó un poco, regresa y los sigue despacio, pues no desea que se den cuenta de que va tras ellos, ya que quiere ver cómo le va a Sarraz en el combate contra el caballero de la fuente.
Cabalgan hasta llegar a una llanura en medio del bosque. Allí ven un castillo fuerte, bien asentado, rodeado de murallas y fosos, aunque no tenía río alrededor; al pie del castillo, a la distancia de un tiro de arco, había en un valle dos sicómoros altos y bien crecidos; bajo estos dos árboles manaba una fuente que se llamaba la Fuente de los Sicómoros y manaba al pie de uno de ellos por un caño de plata; cerca de allí había plantados dos pabellones, muy bien labrados, encima de los cuales había sendos pomos con águilas de oro.
Cuando Sarraz se acercó a los pabellones le salió un enano al encuentro y le dijo:
—Señor caballero, ¿qué queréis?
—Busco a Belyas el Negro, que guarda la Fuente de los dos Sicómoros, y que se ha vanagloriado mediante un mensajero, en la corte del rey Arturo, de que derribó a mi señor Galván y a tres compañeros de la Mesa Redonda.