Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Lanzarote ve lo que le estaban haciendo a Sarraz y que había tenido que montar en el rocín y que pensaba marcharse, sale del bosque completamente armado como iba y decidido a vengar a aquel caballero que era de la casa del rey Arturo. Se dirige a Belyas y le dice:
—Señor caballero, guardaos de mí, os desafío.
Al verlo venir pide una lanza fuerte y recta; se la dan y deja galopar a su caballo tan rápidamente como puede, golpeando a Lanzarote con tal fuerza que la lanza vuela hecha astillas. Lanzarote lo alcanza por bajo y le golpea con todo su vigor tan violentamente que le atraviesa el escudo, la cota de mallas y le mete la lanza por el hombro izquierdo, empujándolo como quien tenía valor y fuerza, y derribándolo al suelo lo deja completamente aturdido, que no puede ni levantarse. Cuando los del castillo ven el golpe, se quedan sorprendidos y se encierran en la fortaleza. Lanzarote se dirige al caballo del que había hecho caer a Belyas, lo sujeta por el freno, se dirige a Sarraz y se lo devuelve a cambio del suyo que había perdido.
—Señor, ¿quién sois vos que me hacéis tal bondad?
—Os lo diré.
Lanzarote se lo lleva a un lado y le dice: