Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi señor no ha tenido ahora una corte tan rica como acostumbra, pues todos sienten que mi señor Lanzarote del Lago y otros compañeros de la Mesa Redonda no están porque han emprendido una búsqueda, y no hemos recibido noticias suyas, como si estuvieran muertos; si hubieran estado aquà en esta fiesta, como ha ocurrido otras veces, mi señor el rey hubiera tenido tal corte que ningún otro rey se atreverÃa ni a mirarla.
Cuando los criados oyeron estas palabras, se quedaron admirados, pues nunca habÃan visto junto al rey Claudás fiestas semejantes ni tal generosidad como veÃan al lado del rey Arturo; hablaron los dos a solas para ver qué hacÃan.
—Por Dios —le dice uno a su compañero—, no sé qué quieres hacer tú, pero yo no me iré nunca de aquÃ, porque aquà está toda la riqueza del mundo, toda la virtud de la caballerÃa, y quien quiera ver al hijo de Generosidad, que mire al rey Arturo, pues, por Dios, es tan generoso y valiente que no hay nada en el mundo, por mal que esté, que si va a su lado no se arregle. Por la gran generosidad que he visto en él no me iré nunca de su casa mientras viva. Vete tú si quieres, o quédate, pero hagas lo que hagas, yo permaneceré aquÃ.
El otro le contesta que se marchará y asà lo hace, cabalgando hasta que llega en medio de la Cuaresma a la ciudad de Gaunes.