Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ay, mi buen amigo Lanzarote, si el que ha dicho estas palabras de mà y de vos supiera que estáis vivo, ciertamente no se habrÃa atrevido a insultarme de tal manera. Pero como piensa que estáis muerto, no teme nada, ni a mà ni a otro. Si Dios quiere, antes de que hayan pasado quince dÃas os verán los de esta corte y los de otros lugares sano y salvo; los que estaban alegres y felices por vuestra muerte, ahora estarán tristes y preocupados por vuestra vida. Que Dios me permita veros sano y salvo como otras muchas veces, y entonces Claudás pagará caras las palabras que ha dicho de nosotros antes de que haya pasado un año. Mi dulce amigo, no deseo vuestra llegada sólo para quitarme los insultos, sino que la deseo lo más que puedo porque en el momento en que lleguéis no habrá nadie que se atreva a levantar la cabeza por nada que ocurra.
De esta forma habla la reina consigo misma y desea que llegue el dÃa de Pentecostés, porque en esta fecha tiene que regresar a la corte Lanzarote.
Pero la historia deja ahora de hablar de ella y vuelve a Lanzarote, cuando se separó de Sarraz.