Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Lanzarote iba a entrar en la sala se le pone delante un caballero, el mayor y más fuerte de todos aquéllos; lo coge y sujeta por detrás por los lados, lo levanta del suelo a la fuerza y se lo coloca sobre el cuello, llevándoselo por el patio a un pozo, dispuesto a arrojarlo dentro. No habÃa avanzado mucho cuando Lanzarote se deshace de él con tanta fuerza que le hace caer de rodillas en el suelo. Cuando va a levantarse, Lanzarote alza la espada y le descarga tal tajo en el yelmo que lo parte hasta los dientes y le hace caer muerto. Luego corre a los otros que seguÃan en lo alto de la escalera; va a ellos como enloquecido porque ya le han dificultado demasiado tiempo el paso. Al verlo venir aquéllos, que ya lo han probado en varias ocasiones y saben que no pueden dominarlo por más fuerzas que tengan, sienten miedo de esperarlo a él y a su espada, pues están seguros que no se salvará quien sea alcanzado por algún golpe. Se acerca a ellos dispuesto a golpear, pero no puede alcanzar a nadie, pues todos se dan a la fuga, unos por una parte y otros por otra. Asà entra en el palacio, sin que nadie pueda impedÃrselo, y busca por las habitaciones, unas tras otras, dispuesto a encontrar al caballero con el que habÃa combatido. Va por una parte y por otra hasta que llega a un jardÃn al pie de una torre, en el que hay cuatro servidores armados con lorigones y capeletes de hierro, con buenas hachas cortantes, sentados junto a un pabellón. En medio de ellos estaba Mordret, el hermano de mi señor Galván, que tenÃa en los pies unas cadenas fuertes y pesadas y en las manos unos buenos grilletes de hierro.