Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote asà lo hace; el criado los lleva a una gran fortaleza donde encuentran escudos, yelmos y espadas tantos como desean. Mordret se arma rápidamente, como quien no querÃa hacer poca cosa; luego le dice a Lanzarote:
—¿Queréis que nos quedemos o que nos vayamos?
—Señor —le contesta el criado—, no os aconsejo que os quedéis, pues habéis dejado en tan mala situación a los de aquà que no será bueno que os quedéis con ellos. Os aconsejo que os marchéis.
—Su tuviéramos caballos —dice Lanzarote—, nos irÃamos.
El criado le contesta que no será por falta de caballos si se quieren ir: «tendréis que seguirme». Le responden que asà lo harán.
Salen armados como iban; encontraron mucha gente que mostraba el mayor dolor del mundo. Apenas ven llegar a Lanzarote, sienten gran miedo y se dan a la fuga, unos por una parte y otros por otra. Él no los persigue, pues no tiene intención de hacerles ningún daño; se dirige al patio, en cuya escalinata habÃa combatido; encuentra allà veinte caballos buenos, todos ensillados, a falta de que los montaran. Se acercan a los dos que les parecen mejores, le da uno a Mordret y él se queda con otro, y le pregunta al criado si quiere ir con ellos.
—Señor, sÃ, si queréis.