Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Noble caballero, tened compasión de mÃ, por Dios, y sacadme del gran sufrimiento en el que estoy. No tengáis en cuenta la gran felonÃa que os hice en el castillo pues no os conocÃa, por Dios.
Le tiende las manos y se echa hacia él como si fuera Nuestro Señor Dios. Cuando Lanzarote ve esto, siente una gran compasión y le perdona con mucho gusto lo que le habÃa dicho; luego toma la flecha que llevaba en el muslo y se la arranca al punto. El caballero, al verse libre de la causa de su gran dolor, le dice:
—Ay, señor, sed bendecido por Dios, pues me habéis devuelto la vida; si tuviera médico sanarÃa ahora mismo, pues ya me habéis aliviado tanto que podré cabalgar en breve.
—Me agradarÃa que os curarais, pues me hicisteis todo tipo de honores en vuestra casa. Habéis tenido suerte esta vez: dad gracias a Nuestro Señor, pues ha sido más por su voluntad y por vuestros méritos que por ninguna virtud que yo tenga. Os podéis ir a vuestro alojamiento cuando queráis y decidle al rey Bandemagus que he encontrado a casi todos los compañeros de nuestra búsqueda, y que nos iremos esta misma semana a la corte del rey Arturo. Pero como no quiero que se quede cuando nos hayamos ido, le pido que venga tan pronto como pueda cabalgar y que haga lo posible para estar en la corte del rey Arturo el dÃa de Pentecostés o antes, si puede.