Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando las camas estuvieron preparadas, fueron a acostarse los dos caballeros en sendas habitaciones. Lanzarote se acostó y entonces fue a verlo el huésped para preguntarle cómo se encontraba.
—Señor, bien, gracias a Dios; os ruego que si tenéis otro escudo me lo prestéis mañana, porque de ninguna forma querrÃa llevar el mÃo, ya que no me gustarÃa ser reconocido, pues alguien podrÃa ver el escudo que he traÃdo aquà y sabrÃa de inmediato quién soy.
—Señor, tengo uno más rojo que la sangre y que os podéis llevar si queréis.
Lanzarote le contesta que lo cogerá.
—Os ruego que por amor y cortesÃa me permitáis ir con vos. Tengo cuatro hijos que os llevarán tantas lanzas como podáis romper.
Le contesta que le parece bien que vayan, ya que asà lo desea.
Después, el huésped se marcha y va a ver a Mordret; le pregunta si mañana deseará llevar armas en el torneo y le contesta que participará si su compañero desea ir.
—Por mi fe, sé que irá.
—Entonces también yo iré.
—Os ruego que me digáis quién sois y cómo os llamáis y que me deis a conocer a vuestro compañero, pues es tan valiente que deseo mucho saber quién es.