Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote, que habÃa dormido y descansado poco por la noche, pensando más en su señora la reina y en el torneo que en otra cosa, se levantó muy temprano y salió de la habitación. Lo saludan todos y le dicen que Dios le dé buen dÃa. Él devuelve el saludo y le dice a su huésped:
—Buen huésped, ¿hay cerca de aquà una capilla o un monasterio en donde podamos oÃr misa antes de ir al torneo?
—Señor, sÃ; cerca de aquà hay una ermita en la que podremos oÃr misa según creo.
—Haced que ensillen nuestros caballos.
Los servidores cumplen su orden; luego ellos toman los caballos, montan y cabalgan hasta llegar a unas brozas espesas, en donde hay una tumba muy rica; delante de la tumba habÃa un hombre vestido con ropa blanca que parecÃa religioso y que estaba arrodillado diciendo sus oraciones y sus plegarias; es tan viejo y de tan avanzada edad, que todos los que lo ven dicen que nunca oyeron hablar de nadie tan viejo, pero a pesar de todo todavÃa era muy fuerte para su edad.
Al ver a los caballeros que se han detenido a contemplarlo, se pone en pie con más agilidad de lo que pensarÃan que podrÃa hacerlo; les pregunta quiénes son y ellos le dicen la verdad, pues no desean burlarse y le dan sus nombres los dos.