Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, soy hijo del rey de los Cien Caballeros, y esta doncella es hermana mía e hija suya. Habíamos entrado en el bosque cabalgando delante de nuestra gente y nos perdimos, alejándonos del camino junto a una cruz que hay ahí delante. Cuando íbamos a volver donde estaban los nuestros, no pudimos, pues no conocemos los caminos de este bosque. Según nos llevaba la aventura, caímos en manos de estos ladrones que habéis matado; me atacaron al verme sin más armas que la espada. Me defendí todo lo que pude, pero me apresaron, me desarmaron y me desnudaron, tal como habéis visto y hace tiempo que me hubieran dado la muerte si lo hubieran deseado. Como les había herido, no querían matarme si no era de forma lenta; gracias a Dios nos habéis salvado por vuestro valor.
—¿Dónde está vuestra ropa?
—Señor, allí, junto con nuestros caballos.
Le indica bajo una encina, donde los ladrones habían puesto las ropas y Boores los lleva hacia allá, haciéndoles montar, y que se vista.
Cuando ya están dispuestos, les pregunta cómo se llaman.
—Señor, yo me llamo Marán y mi hermana Landoine.