Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le contesta el rey—, no digáis eso jamás. Por la fe que le debo a Nuestro Señor, no os quedaréis esta noche, pues bien sé que no os podrÃais marchar sin afrenta o sin algún daño y no querrÃa tal cosa ni a cambio de la mitad de mi tierra; si os puedo proteger, lo haré, pues de lo contrario serÃa criticado por mucha gente.
—Señor, cuando llegué no sabÃa nada y fui burlado y escarnecido en otros sitios por los que pasé: por eso os digo que nunca me iré, sino muerto, hasta que sepa más de lo que he aprendido hasta ahora.
—Por mi fe, no puedo evitar que cumpláis vuestro juramento; pero no os quedéis esta noche, sino mañana, ya que asà lo deseáis; yo permitiré que os quedéis con la esperanza de que Nuestro Señor os conceda que podáis salir sin afrentas y sin daños.
—Os lo diré antes de que os marchéis.
Boores pasó aquella noche en una habitación bajo la torre; el rey le hizo todo el honor que pudo. Por la mañana, cuando iban a oÃr misa, el rey le dijo:
—Boores, ¿hoy debéis acostaros en el Palacio Venturoso?
—Señor, asà es.