Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago No las mira, pues poco le importa lo que le dicen y pica espuelas hacia el caballero con la espada desenvainada. Este intenta darse a la fuga pero no puede, pues Lanzarote le sorprende tan de cerca que le da un golpe con la espada haciéndole volar la cabeza a más de una lanza del cuerpo. Ni siquiera lo mira, sino que se marcha triste y enfadado porque le había causado la muerte a la doncella que estaba bajo su protección.
Lanzarote cabalga con tal tristeza y enfado durante todo el día, hasta que sobrevino la noche y se alojó en casa de una dama que era muy rica y poderosa. Después de cenar, fue a acostarse. Por la mañana, tan pronto como el día apareció, se levantó Lanzarote sin ganas de permanecer por más tiempo allí y se marchó, cabalgando durante tres días sin encontrar ninguna aventura que merezca ser contada. Cuatro días más tarde se alojó a la entrada de un bosque en casa del guardabosques. Después de cenar, éste llevó a Lanzarote a una habitación muy hermosa que daba hacia el camino: se acostó e intentó dormir, pero no pudo, pues hacía mucho calor.
En vista de que no lo conseguía, se puso la camisa y las calzas y se acercó a una ventana con rejas para tomar el fresco. La luna había salido hermosa y clara y se podía ver bien a todos los que pasaban por el camino.