Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi cabeza, no lo es —contesta mi señor Yvaín—, no. No queda más que ponernos en marcha. Esperadme aquí e iré a combatir con él; poco me importa que me derribe.
Pica espuelas entonces hacia Lanzarote y le da tal golpe que le atraviesa el escudo, pero la cota es tan fuerte que no se le rompe ninguna malla. Lanzarote por su parte le golpea con tal violencia que le hace caer herido al suelo. Luego, Lanzarote continúa sin preguntar quién es.
Cuando mi señor Galván ve esta aventura, dice dolido y pesaroso:
—Dios, ya sólo falta que me derribe a mí. Es muy loco quien ataca a alguien sin conocerlo. Contra mi voluntad hubiera pensado que ese caballero era tan valeroso como es y ciertamente prefiero que me derribe, y hacerles compañía a los demás, a irme sin combatir con él.