Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, en mala hora lo haríais; quizás os causaríais heridas y no querría que eso ocurriera de ninguna forma.
A Saigremor poco le importa lo que dice mi señor Galván y se dirige contra Lanzarote lo más deprisa que puede su caballo. Lanzarote, que no lo reconoció porque llevaba las armas cambiadas, le dirige el caballo apenas lo ve. Saigremor quiebra la lanza en el pecho de Lanzarote y éste le golpea por bajo, derribándolos a él y al caballo atravesados en el camino; al caer, Saigremor se rompió los huesos porque el caballo le cayó encima del cuerpo. Lanzarote continúa de largo sin detenerse a mirarlo. Cuando Héctor ve esto, piensa que no es Keu el senescal, sino algún caballero armado que había dado muerte a Keu llevándose sus armas, y le dice a mi señor Galván:
—Señor, esperadme aquí.
Se dirige contra Lanzarote y le golpea en el escudo, haciéndoselo volar en pedazos; Lanzarote le alcanza y le atraviesa el escudo, la cota de mallas y le pincha el brazo izquierdo haciéndole brotar sangre y derribándolo del caballo al suelo. Al ver los dos compañeros este golpe, lo sienten mucho y maldicen la hora en que empezó el combate. Mi señor Galván le dice a mi señor Yvaín:
—Señor, ¿qué podemos hacer? Hemos sido mal engañados, pensando que fuera Keu.