Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ya que dices que soy Keu el senescal, te ordeno que el día de Pentecostés vayas a la corte del rey Arturo mi señor y te rindas a mi señora la reina de parte de Keu el senescal, contándole esta aventura ante todos y cómo Keu el senescal os venció a los cuatro.
El caballero le contesta que así lo hará, ya que lo desea.
Luego Lanzarote monta y encomienda al caballero a Dios. Al pasar por los pabellones, encuentra una lanza corta, gruesa y extraordinariamente fuerte; la toma y pasa el puente; mira el río y ve a los dos que habían caído: uno se había ahogado y el otro había conseguido llegar a la orilla. Continúa por su camino y cabalga hasta la hora de nona. Entonces llega a un bosque alto y espeso. Pasa por un valle en el que se encuentra con mi señor Galván y mi señor Yvaín, a Héctor de Mares y a Saigremor el Desmesurado, que se habían encontrado por la mañana a la salida del bosque. Mi señor Yvaín había dejado a Mordret el día anterior en el castillo de Merlín, sano y restablecido. Cuando vieron a Lanzarote, pensaron que era Keu el senescal; se detuvieron inmediatamente y se metieron en la espesura del bosque. Saigremor, que era siempre el más alegre y el menos serio de sus compañeros le dijo a mi señor Galván:
—Señor, ¿queréis ver un combate mío y de mi señor Keu, que viene por ahí pensando como si acabara de separarse de su amiga?