Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Tened por seguro que es mi señor Lanzarote, mi hermano, pues no hay nadie en el mundo que pueda dar cuatro golpes seguidos como ha hecho él; por eso deberÃais reconocerlo mejor de lo que lo habéis hecho, pues muchas veces lo habéis visto realizando hazañas como ésa.
—Asà es —contesta mi señor Galván—, pero no creo que sea él, pues bien sabe que estamos en esta tierra y no hubiera combatido contra nosotros antes de saber quiénes éramos.
—Por Dios —contesta Héctor—, si hubiera rehusado combatir, habrÃa obrado como cobarde, ya que Saigremor le atacó de forma tan insensata que sólo le quedaba devolverle el golpe o huir, y por eso no quiso preguntarnos que de dónde éramos. Estaba tan apesadumbrado, en cuanto supo quiénes éramos, que arrojó el escudo y la lanza y se dio a la fuga, porque en modo alguno querÃa que supiéramos que era él. Ya veréis, cuando lleguemos a la corte y hablemos de esto, que negará haberlo hecho, como el caballero más cortés de todos.
—Por mi cabeza —dice mi señor Galván— habéis dicho tales cosas, que pienso que es verdad; para que no pueda negarlo cuando lo contemos, llevaré su escudo y su lanza a la corte.