Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Asà lo hacen y suben al palacio. Cuando el rey los reconoce, tiene una gran alegrÃa y corre a mi señor Galván con los brazos abiertos, besándolo más de cien veces; luego, corre a los otros y los besa uno tras otro, preguntándoles cómo les ha ido desde que se marcharon y ellos le contestan: «Bien, gracias a Dios». Pues están sanos y salvos y piensan haber puesto fin a su búsqueda.
Cuando la reina ve que mi señor Galván ha regresado con Héctor y los otros compañeros y que no está aquél por el que ella se pondrÃa más contenta y más alegre que por todos los otros, lo siente tanto que por poco el corazón no le falla. Se marcha de la sala y va a una habitación, donde realiza el mayor duelo del mundo, diciendo:
—Ay, Dios, ¿no va a venir aquél por cuya venida esta casa mejorarÃa más que con la mitad de los que están ahora? Ciertamente, si no lo deseara tanto, pienso que hace tiempo que habrÃa venido.
Es grande la alegrÃa y la fiesta que hacen los de dentro a mi señor Galván y a los demás compañeros. Mi señor Galván ordena que cuelguen en la sala el escudo que habÃa llevado, de forma que todos los que entren lo vean. El rey le pregunta por qué.