Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Lanzarote entró en la iglesia y vio la serpiente de la que había hablado el santo ermitaño, al que mató Mordret, piensa que es verdad lo que había dicho; entonces se entristece y se pone pensativo, considerando que un gran linaje como el que tiene delante irá a la destrucción por la muerte de un solo hombre; lo evitaría con mucho gusto si pudiera ser, pero no podrá hacerlo, según le parece, sin matar a Mordret, y si lo mata, se ganaría el odio de toda su familia, cosa que no desearía en modo alguno, y por eso no lo hace. Lanzarote pensó durante mucho rato en esto, y miraba a Mordret, luego al rey y después a la serpiente, de forma que no tenía en los ojos más que aquellas tres cosas. Estaba tan ensimismado que la reina se dio cuenta y pensó que no debía ser en vano; decide preguntárselo cuando esté a solas con él.
Después de misa, regresaron a la sala el rey y los condes y se encontraron las mesas puestas, sentándose tan pronto como se lavaron. Ocurrió entonces una aventura que les causó alegría, pues contaron a los de la Mesa Redonda y de los ciento cincuenta caballeros no faltaba ninguno, y eso alegró a propios y extraños. La noticia llegó al rey, al que le dijo un caballero:
—Señor, ocurre algo admirable.
—¿Qué es?
—Que todos los compañeros de la Mesa Redonda han llegado a punto, y no falta ninguno.