Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero se quita el yelmo y la cota de mallas y se desarma por completo. Cuando ya estaba desnudo, le miraron todos y vieron que era hermoso y bien proporcionado en el cuerpo, que parecía hombre que valiera algo; pero lloraba con tanta amargura como si tuviera muerto delante a todo el mundo.
El rey lo mira y siente una gran compasión por él, y le pregunta:
—Señor, ¿por qué lloráis?
—Señor, porque pienso que he llegado a mi muerte.
Pasa entre los que estaban sentados en la Mesa Redonda y va hasta el último asiento, que era llamado Asiento Peligroso. Al ver a Lanzarote, le dice:
—Lanzarote, para llevar a cabo la atrevida empresa que vos no os atrevisteis a realizar, tengo que morir, pues en este asiento en el que no os atrevisteis a sentaros, me sentaré sin esperar más.
Se sienta en donde nadie se había sentado sin arrepentirse; saca del seno una carta y se la entrega a Lanzarote diciéndole:
—Tomad, Lanzarote, tomad esta carta y si muero en el asiento, leedla ante todos los presentes, que sepan quién soy yo y de qué familia. Si logro escapar sano y salvo, estoy seguro de que me la devolveréis con mucho gusto.