Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago No había terminado de decir estas palabras, cuando sólo vieron puras cenizas suyas en el asiento; de él y del olor que dejaba salía tal pestilencia que todos sintieron dolor de corazón. Algunos no se alegraron en absoluto al ver al caballero arder, pues temieron que se le echara encima a Lanzarote: le dijeron que se alejara de donde estaba ardiendo, pero contestó que no se movería ya que la mesa estaba puesta. Resistió de este modo y tuvo la suerte de no recibir ningún daño, por lo que todos quedaron alegres y contentos.
Cuando terminó el asunto, que no quedaba nada del caballero, el rey dijo en voz tan alta que pudieron oírlo todos, que nunca había visto una aventura tan extraordinaria, «y siempre dije que este asiento no dejaría de sorprendernos, mostrándonos sus maravillas; ya hemos visto algunas y todavía veremos más, según pienso».